Destruyendo intelectos

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He asistido con pavor a un doble fenómeno los últimos días de julio.

Por un lado, como es costumbre, los llamados “gurús” nos recomiendan sus lecturas para el mes de agosto. Aquí CEOs, conferenciantes, coaches, telepredicadores, neuromarketinianos, fulanitos y un largo etcétera nos dejan su receta literaria. La pregunta es: ¿lo que han leído o lo que van a leer? Ayer, desayunando con un buen amigo, se reía de este fenómeno y me confirmaba que dejó de hacer la lista hace unos años para uno de estos afamados…

Por otro parte, aunque uno es consecuencia o causa del otro: no sé si el ser precede o procede de la esencia… La famosa lista de los “personajes referentes” de nuestros adolescentes, cabe destacar: Obama, Ronaldo, Messi, Trump…

Esto me recuerda cuando el ínclito Nadal gana Roland Garros, al día siguiente toda España es Nadal, qué pena que no seamos Gregorio Marañón ni Menéndez Pidal ni Ortega y Gasset ni Julián Marías.

Y es que al final todo se cultiva en el hogar, siempre te estaré eternamente agradecido padre, recuerdo de mi infancia tu amor por los libros, cómo cuidabas tu biblioteca y la pasión que nos transmitiste por Mozart.

Mientras los padres consientan y les transmitan “Despacito”, “Supervivientes”, “Juego de Tronos” y demás penuria intelectual, la estulticia será nuestra reina las próximas generaciones.

¿Nación de naciones?

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Estos últimos días me he acordado de forma especial de Pedro Sánchez y su carismático: -España es una nación de naciones-.

En los últimos días he tenido el privilegio de dar un pequeño –paseo- por nuestro país y he comprobado algunas de nuestras peculiaridades:

El caos urbanístico del levante español; en Girona me sorprendió la escena de un seat descapotable escuchando flamenco –a todo gas-; amanecí en una Pamplona colapsada ante el inminente chupinazo; me volví a emocionar en las costas del Cantábrico y sus acantilados sublimes, nada que envidiar con los de Galway; en Gijón paseé en la playa de San Lorenzo y no entiendo como no está catalogada como la mejor del norte; Santiago sigue impávida recibiendo un reguero de peregrinos sempiternos y su magia no desfallece; en Vigo, cené unos chopitos mejor que los de Cádiz; me perdí en el Románico de Zamora… Y me queda todo el sur…

Igual que cada individuo es indivisible, único e incomparable, infinito en su dignidad… Así lo es su colectivo. Si a una sociedad le quitamos parte de sus individuos: la mutilamos, le quitamos su esencia.

¿Qué haríamos con la riqueza de un país que necesita cada rincón para seguir preservando su identidad, si nos empeñamos en separa y dividir esa grandeza?

Hace 25 años

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Todo empezó el 7 de junio de 1992.

A los 8 días de hacer la Primera Comunión, mi padre me llevó a ver la primera Liga que el Madrid perdió en Tenerife. Eran los primeros partidos que emitía Canal Plus. Los españoles abarrotábamos los bares de nuestros pueblos.

Ese día fue más importante de lo que parece en mi vida, me inició en una pasión que nunca me ha dejado en estos cinco lustros.

Algunos dirán que vaya pérdida de tiempo, todo hobby es una bendición, enriquece, te desconecta y te devuelve con más fuerza a la vida.

Tener aficiones y no sólo una es de privilegiados. Con el paso del tiempo, compruebas que la regla de las 10.000 horas es cierta: tiempo necesario para convertirte en experto mundial en una materia.

Me he emocionado en el Bernabéu, Mestalla, Camp Nou, Villamarín… Descubrí el Atlas africano de la mano de una peña madridista; en los Balcanes hablé de Messi; con los taxistas mexicanos de su selección; en Nueva York me invitaron a comer al decir que vivía en Madrid; el vuelo a Doha me impactó por el documental que proyectaron del Barca; los estadios de fútbol londinenses y su aroma mágico; mi mejor gol lo marqué en Portugal; en Varsovia vi al Barcelona ganar su cuarta Champions…

El fútbol, el octavo arte, siempre me ha acompañado.

Todo empezó papá una tarde de domingo en un pueblo de Murcia.

La magia de los recuerdos de la infancia debe venir acompañados de la mano de nuestros padres y así éstos, nunca serán expulsados del paraíso de nuestra memoria.

En una noche de insomnio

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La vida es lo que no fue.
Lo que no vivimos. Lo mal vivido. Los errores. Las omisiones.

Las llamadas a destiempo. Los abrazos no dados. El tiempo no pasado a tu lado. Los amigos que no hicimos. Las peleas con nuestros padres. El tiempo malgastado. Siempre el maldito tiempo…

Las elecciones que marcaron nuestra vida. El pasado que nos ahoga el presente con su apestoso aliento.
Eso es la vida, la que no vivimos. Sólo así somos conscientes de que vivimos: eterna contradicción humana.

En un país multicolor

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Las consecuencias de la victoria de Pedro Sánchez son evidentes: a) moción de censura a la vista, b) Elecciones Generales el próximo año, c) refundación del PSOE en Andalucía y d) “coñazo” de Catalunya un lustro más.

Hoy hasta “El País” atiza al antiguo alumno del IESE (Pedro Sánchez). Él no es el culpable.

Muchos de derechas se rasgan las vestiduras… Este país sigue estando infestado intelectualmente. Hace menos de un año 7.906.185 de “mayores de edad” votaron al PP… La mayoría lo hizo para no votar a su -diablo-: los “rastafaris” de Podemos. Y los 5 millones del color morado obraron de la misma forma.

Tenemos una democracia imberbe, pueril, de patio de colegio. La madurez de este país es inferior a la que reinaba antes de la Guerra Civil.

Desde que cumplí la mayoría de edad, hace ya casi 16 años, mantengo mi convicción del voto en blanco, sólo creo en la república de Platón, sé que moriré sólo.

Mientras tanto seguirán surgiendo reuniones beatíficas como las de Vox o ahora de Benigno Blanco (Proyecto Avanza), que no llegan ni llegarán a un diputado. Confunden el cuadro con el marco y viceversa.

El único Macron español sería Manuel Muñiz Villa pero nos quedan 30 años, España es a Francia lo que Portugal a España y lo que Iberoamérica a Portugal.

Espero que mi hija de dos meses no vote en blanco el día de mañana.

En un tranvía de Murcia

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Y saltó la chica del tranvía, engreída, herida en sus sentimientos: ¿los tendrá?

Este murciano, que en una sociedad agonizante, nos mostró un halo de romanticismo, del auténtico, del alemán del XIX, un amor platónico adolescente, del que ya no existe, porque la invasión de las nuevas tecnologías ha ahogado, matado, el espíritu sublime que adormece en la inocencia.

Eres mi héroe, sigue buscando, peleando. Hay muchas como tú a lo largo de la historia, haz como el personaje de “Cuento de Navidad”: podrás cambiar tu pasado.

Nos has recordado que sigue habiendo almas ávidas de estética y que lo mejor en la vida son las “serendipias afectivas”.

Gracias también por desempolvar mi poema favorito, que cobra sentido en mi vida cada vez con menos frecuencia, señal de que mi muerte física y moral me atenazan:

En aquel tren, camino de Lisboa,
en el asiento contiguo, sin hablarte
-luego me arrepentí.
en Málaga, en un antro con luces
del color del crepúsculo, y los dos muy fumados,
y tú no me miraste.
De nuevo en aquel bar de Malasaña,
vestida de blanco, diosa de no sé
qué vicio o qué virtud.
En Sevilla, fascinado por tus ojos celestes
y tu melena negra, apoyada en la barra
de aquel sitio siniestro,
mirando fijamente -estarías bebida- el fondo de tu copa.
En Granada tus ojos eran grises
y me pediste fuego, y ya no te vi más,
y te estuve buscando.
O a la entrada del cine, en no sé dónde,
rodeada de gente que reía.
Y otra vez en Madrid, muy de noche,
cada cual esperando que pasase algún taxi
sin dirigirte incluso
ni una frase cortés, un inocente comentario…
En Córdoba, camino del hotel, cuando me preguntaste
por no sé qué lugar en yo no sé qué idioma,
y vi que te alejabas, y maldije la vida.
Innumerables veces, también,
en la imaginación, donde caminas
a veces junto a mí, sin saber qué decirnos.
Y sí, de pronto en algún bar
o llamando a mi puerta, confundida de piso,
apareces fugaz y cada vez distinta,
camino de tus mundos, donde yo no podré
tener memoria.
(Felipe Benítez Reyes. Los Vanos Mundos, 1985)