Plenitud personal

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  1. Lee a Dostoievsky

2. Escucha a Mozart

3. Haz deporte 3 veces entre semana

4. No duermas menos de 8 horas diarias

5. Cultiva un hobby a diario

6.Reza

7. Consulta la prensa a diario

8. Escucha la buena radio

9. Si amas tu trabajo eres un privilegiado, si no: propóntelo.

10. Viaja cada año a un país diferente

11. Lee 30 libros al año

12. Ve 30 veces al cine al año

13. Sólo hay 2-3 amigos de verdad, «hermanos», para siempre. Cuídalos.

14. Intenta no odiar a nadie. «Higiene cardiológica»

15. Cásate con tu «compañera para toda la vida», no con un «físico».

El verdadero Leonardo Da Vinci

bis

El sacerdote jesuita, inventor, músico, lingüista, místico y erudito Athanasis Kircher (1602-1680) es una de esas personalidades extravagantes que deslumbran tanto por su inteligencia como por su desaforada imaginación. Kircher mezcla, con prodigiosidad y eclecticismo, la fantasía y la magia con la ciencia y el empirismo. La sed absoluta de conocimiento de Kircher y su puesta en práctica de esas especulaciones nos ha dejado una obra diversa, que puede ser mejor apreciada a través de sus ilustraciones. La Universidad de Stanford ha reunido una importante serie de estas ilustraciones con las que el mismo Kircher llenó sus libros, algunas de las cuales reproducimos aquí, abriendo de alguna forma el Wunderkrammer que es la imaginación de este erudito jesuita.

Kircher, al querer hacer una síntesis de todas las religiones en un mismo árbol del conocimiento, en un mismo cauce eterno que para él brotaba de Egipto, tuvo como profeta a Hermes (en quien veía el gran arquetipo de todos los grandes profetas) y tenía su apoteosis en el cristianismo. “El sincretismo jesuita asume en la obra de Kircher un carácter total que abarca todos los tiempos y todos los espacios”, dice Octavio Paz en su libro sobre Sor Juana Inés de la Cruz, la poetisa novohispana que también cayó bajo el encantamiento de la fecunda imaginación de Kircher. Escribe Kircher sobre la magia de Hermes Trimegisto:

Hermes Trimegisto, el Egipcio, fue el primero que usó los jeroglíficos, convirtiéndose así en el príncipe y el padre de toda la filosofía y la teología egipcias […] grabó sus ideas en piedras y rocas eternas y así pudieron saber de Dios y de las cosas divinas Orfeo, Museo, Lineo, Pitágoras, Platón, Homero, Eurípides.

Como Pico della Mirandola y Marsilio Ficino, entre otros, Kircher creyó entender que existía una única fuente del conocimiento teológico de la humanidad, una prisca theologia, a su manera. Esta visión sincrética para algunos llega al delirio, como cuando Kircher insinúa que Confucio y el mismo Quetzalcóatl no son otros que Thoth, la versión antigua egipcia del griego Hermes, el dios que inventó la escritura y las matemáticas, según la tradición que pasa por Pitágoras y Platón. Como atenuante quizás hay que decir que Hermes es un símbolo de la mente universal, y, como queda claro en la tradición hermética que atribuye textos a Hermes Trimegisto o a Mercurius, sin que hayan sido escritos por esta figura mítica, cualquier individuo que se convierte en mensajero del Logos o de la divina inteligencia puede ser considerado como Hermes. Kircher, por otro lado, sostuvo haber descifrado los jeroglíficos egipcios; hoy sabemos que sus interpretaciones son mayormente sinsentidos, aunque su contribución a la egiptología es indudable. “Hay que repetir que sin el hermetismo, la alquimia y las especulaciones mágicas no hubiera sido posible el empirismo de la ciencia moderna”, dice Paz.

Kircher contribuyó a los albores de ciencias como la geología y la microbiología (fue uno de los primeros en observar microbios en el microscopio). Sus investigaciones en mecánica, magnetismo y relojería fueron preludios de inventos posteriores como la linterna mágica y el megáfono. Entre sus muchas curiosidades, podemos destacar que fue el primero en publicar un mapa de la Atlántida, el antiguo continente descrito por Platón y del cual, según algunos místicos, se habría originado la doctrina de Hermes.

Las leyes de la reflexión de la óptica podían traducirse a las de la acústica: “el sonido es el simio de la luz”, el reflejo es un eco visual. La música como jeroglífico del universo se encuentra también en Musurgia Universalis. Kircher cita a Hermes Trimegisto: “La música no es sino el orden que rige las cosas”. Ese orden es musical: los nueve coros angélicos ejecutando, bajo la lluvia de luz de la Trinidad, la música de las esferas en un concierto de 36 partes, cifra obtenida por la multiplicación de dos números santos, el 4 y el 9″, escribe Octavio Paz, haciendo de hermeneuta de la armonía pitagórica-kircheriana.

 

Soltería en los filósofos

(www. hispanismo.org)

A los estudiosos de la filosofía, o, mejor aún, a los estudiosos de la personalidad de los filósofos, puede haberles llamado la atención la soltería de Platón, y el matrimonio no muy armonioso de Sócrates. Y el que la cultura griega fuera denominada un “club de hombres”, en la cual cierta forma de sexualidad considerada elitesca, era la que realizaba el sabio maduro con un efebo, de 14 a 20 años como edad ideal, que posteriormente sería su discípulo. Y que el único personaje femenino de los diálogos de Platón fuera Diotima, que, por otra parte, era sacerdotisa.

Finalmente, las solterías de Kierkegaard, Newton, Hume, Schopenhauer, Nietzsche, Kant y muchos más. Y el casamiento tardío de Hegel, a los 40 años de edad, con una mujer 20 años menor que él. Augusto Comte, aceptado como fundador de la sociología, contrajo matrimonio con una prostituta, y cuando se separó de ella no volvió a casarse.
Se ha publicado una estadística según la cual el 66% de los grandes filósofos de la humanidad habrían sido solteros. Solamente 2 mujeres fueron seleccionadas en ella como pensadores distinguidos, y una de ellas, había trabajado precisamente, sobre la temática del feminismo. La historia de una mujer muy particular se describe en el capítulo 37 de este libro.
La mayoría de nuestros neo-machistas son seres aislados, independientes, solitarios, con vocaciones que podrían denominarse, en su conjunto, espirituales, científicas o artísticas.
Así lo son, por ejemplo, los personajes de Herman Hesse y, según parece, su propia vida personal. Y muchos “raros” que deambulan por el mundo, descritos con el nombre entre burlón e irónico de solterones.
Pero hay dos grupos de personas en los cuales el celibato es característico e importante.
1. Algunas escuelas filosóficas de la antiguedad como el pitagorismo o el epicureismo lo cultivaban.
2. Y las religiones, a menudo lo cultivan lo presentan. La más evidente en nuestro medio es la católica, que puede comenzarse con la frase de San Pablo

‘Mas vale casarse que quemarse”

y comprende hoy el número de célibes más notable del mundo.
Kierkegaard, notable filósofo danés, planteó, en una forma existencial su celibato, después de una ruptura inexplicada con su pretendida Regina Olsen.
Refiriéndose a él William Barrett en “El hombre irracional” (un estudio del existencialismo) se expresa de la siguiente manera;

“… una personalidad religiosa, para la cual la vida común del matrimonio y la familia es imposible. El tipo religioso puede parecer anormal para nuestra mente secular y naturalista; pero existe y de él hay abundantes ejemplos a lo largo de la historia. Sólo una mente provinciana y dogmática puede dejar de conceder a este tipo por lo menos su propio derecho psicológico a la existencia.”

Estos hechos nos hicieron pensar en cierta incompatibilidad por un lado entre el pensamiento abstracto propio de los filósofos, los religiosos y los científicos y la muy masculina pasión empresarial, y la por el otro la psicología del sexo femenino. Recordemos una vez más aquellas 5 K con que los alemanes caracterizaban despectivamente a la mujer, iniciales de Kinder (niños) Küche (cocina), Krankheit (enfermedades) Kleider (vestidos) y Kurche (Iglesia). Todos ellos eran muy concretos, materiales y biológicos.
¿ Que significado pueden haber tenido las discusiones eclesiásticas medievales sobre si las mujeres tenían o no un alma ? La pregunta parece hoy absurda, y despierta sonrisas burlonas, aunque el hecho de haber sido enunciadas describe ciertos rasgos psicológicos de los varones que se las plantearon.
Anatole France, no se casó nunca. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1921. No fue precisamente un filósofo pero sí un brillante escritor, en cuyos textos abundaba el pensamiento ensayístico. Uno de sus personas descollantes, Mr. Bergeret, era un profesor de literatura que fue traicionado pro su esposa y terminó abandonándola, realizando luego una vida solitaria, que pareció serle muy placentera.
Vino a rematar esta preocupación nuestra la consulta que nos hiciera un académico, profesor de lógica matemática, sobre su situación sexual.
Estaba casado con una mujer que realmente amaba. Era una buena compañera y se sentía correspondido por ella. Habían gozado de una fogosa sexualidad pre-matrimonial. Pero ya no experimentaba hacia ella mayor apetencia sexual, lo cual ella le reclamaba. Y afirmó que, en lugar de hacer el amor con su mujer, prefería sentarse a leer un tratadista clásico.
No era impotente, ni tenía dificultades ni anomalías sexuales; simplemente, el sexo femenino no lo atraía. Ni su esposa, ni ninguna otra.
El celibato católico eclesiástico, que siempre nos pareció un anacronismo casi anormal, comenzó, a la luz de estas observaciones, a presentar cierto tinte de racionalidad.
Jean Paul Sartre convivió muchos años maritalmente con Simone de Beauvoir, pero, a pesar de vivir ambos en el mismo edificio, jamás compartieron el mismo apartamento.
Si se leen los finos, eruditos, aunque frecuentemente maliciosos y contradictorios ensayos y novelas de Jean Paul Sartre, tan llenos de profunda perspicacia, en contraste con los pesados, quejosos y reivindicadores trabajos de Simone, sobre todo los que se referían a la vejez y al “Segundo Sexo” se puede intuir el por qué nunca se quiso casar ni vivir en forma estable con ella.
¿ No podría plantearse que existiera cierta mentalidad masculina, cuya extrema vocación se centrara en lo intelectual, lo espiritual, lo psíquico, y que esto los llevara a una incompatibilidad radical con el sexo femenino, por naturaleza demasiado centrada en lo biológico, lo emocional y lo subjetivo ?
Si así fuera, se podría proponer para este grupo de hombres la denominación de neo-machistas. Al igual que los proto-machistas, experimentarían un alejamiento radical de la intimidad con la mujer. Los machistas por despreciarlas, abusar de ellas y utilizarlas solamente como objeto sexual, de conquista, vanidad y placer.
Los neo-machistas también experimentarían la misma incomunicación y alejamiento pero no por considerarlas a ellas en sí, sino como incompatibles con su profunda vocación al pensamiento y al intelecto y al arte, que no dejaba en sus vidas lugar para el estilo predominantemente femenino.
Figura en una biografía de Soren Kierkegard, el siguiente comentario respecto sobre su ruptura con Regina Olsen;

“Se hizo consciente de la separación entre la joven, inocente e inexperta y él mismo, sobrecargado como estaba con sus sentimientos de culpa y su extraordinaria conciencia de las complejidades de la mente humana, que nunca hubiera podido comunicar a Regina.”

La contrapartida femenina del intelectual extremo sería la mujer adicta a la biología, consagrada en su plenitud a sus funciones domésticas y de reproducción, crianza y educación de sus hijos. (Capítulo 8).
Quizá un matrimonio de esta naturaleza se haya dado en más de un famoso literato, que terminó casándose con su cocinera.
Algunos célibes pueden ser considerados ejemplo supremo del neo-machismo. Simplemente, se han alejado tanto de la biología, y se han instalado tan definitivamente en la extrema intelectualidad característica – por lo menos hasta hoy – del sexo masculino que ninguna mujer podrá satisfacerlo jamás. Sería el caso del ya mencionado Amiel.
Sigmund Freud sí fue casado. Contrajo matrimonio con Sara Bernays y de su relación con ella se conserva una copiosa y erudita correspondencia. Pero su vida marital duró solamente diez años y después suspendió toda relación sexual con ella, sin divorciarse jamás.
Se podría pensar que las mujeres que embellecieron la vida de los grandes hombres, como la Beatriz del Dante, la Laura de Petrarca, la Regina de Kirkegaard representan el mismo papel platónico de la Dulcinea del Quijote y solamente sirven de núcleo de cristalización de sus ideales y sueños, vestidos de las gentilezas del amor cortés.
¿ Podría concebirse a Jesucristo casado y a cargo de una numerosa familia ?
Este neo-machismo a veces abarca toda la vida de un hombre. Otras, solamente momentos o períodos de su vida. Otras, una soledad permanente después de un divorcio o una viudez prematuras.
Se han conocido matrimonios de esta naturaleza, estables, sin conflictos de ninguna clase. Ellas, dedicadas a las “tareas propias de su sexo” y ellos al mundo del pensamiento.
No padecen de conflictos de pareja, pero alguna vez esposas insatisfechas se han quejado de la incomunicación con sus maridos a los cuales, por otra parte, nunca tuvieron nada que reclamarles.
En una película biográfica sobre Luis Buñuel, aparece éste ya muy avejentado hablando con su ya difícil dicción sobre su genial capacidad creadora. A su lado, tranquila, callada, aparece su anciana esposa.
El entrevistador resuelve dirigirse a ella.
– ¿ Que nos puede decir de Ud. misma, señora ?
– Yo, en la cocina, contesta ella serenamente.
No es de extrañar que se coloque en el extremo biológico de la relación de pareja al machismo y en el otro extremo del ser humano, el existencial, al neo-machismo.

Antes del 20-D…

 

Del mismo modo que no seríamos libres sin la existencia del mal en el mundo, o mejor dicho, la existencia del mal es consecuencia de nuestra libertad (principio ontológico de la existencia de Dios y del sentido del sufrimiento en la vida)… Mañana me encuentro ante una disyuntiva disquisitiva de un calibre parecido.

Puedo caer en el “voto útil” o en el “mal menor”, confundiendo así el quehacer de la mayoría con lo –normal-, rasgo definitorio de nuestra postmodernidad o bien, siguiendo a mi conciencia depositar por enésima vez un voto en blanco.

Valiéndome del ejemplo anterior, dejar de votar en blanco sería algo así como perder mi libertad. Os confirmo que sólo he desayuno café con galletas sin ningún aditamento estupefaciente pero tenía ganas de aportar mi granito en “el día de reflexión”. Que tengáis un muy buen sábado.

No fueron a la universidad

no univ

No sólo Bill Gates, Steve Jobs y Zuckerberg conforman la lista de los «famosos» que no pisaron la universidad o la dejaron antes de finalizarla. Tampoco Woody Allen, Walt Disney, Pablo Neruda, Albert Einstein y hasta Dickens abandonó el colegio.

Knowmad

Toma de conciencia y un plan de acción. Eso es lo que te propone este libro: resetear las ideas y costumbres que se han quedado obsoletas en el ecosistema laboral actual -que está cambiando a la velocidad de la luz- para dar paso a decisiones que mejoren nuestra empleabilidad ahora y en el futuro. Hay multitud de cuestiones que te afectarán sí o sí como trabajad@r, al igual que a las empresas.

¿De qué manera influirá que para el 2050 la media de edad de los europeos será de 52 años frente a los 37 actual? ¿Qué supondrá la irrupción laboral en todo el mundo de los países emergentes?

Que en 2033 el 66% de la población activa pertenezca a la generación Millennial, con sus valores, talentos, ideales y pretensiones… ¿de qué manera afectará esto a otras generaciones?

Por no hablar del 47% de los empleos actuales que en 20 años serán sustituidos por máquinas, software y robots…

¿Estamos preparados?

 

Quienes mejor se adaptarán a este entorno laboral cambiante serán quienes adopten cuanto antes una mentalidad Knowmad: neologismo que combina las palabras know (conocer) y nomad (nómada) y que tiene su razón de ser en la innovación y la flexibilidad. El trabajador del conocimiento es el trabajador del futuro.

Un tipo de profesional que supone la evolución –más sofisticada y completa- de casi todos los otros perfiles laborales, como autónomo, freelance, emprendedor o autoempleado, al que se le añade unas características (como soft skills, capacidad de aprendizaje…) que van más mucho allá de un régimen o forma de financiación. Cualquier persona, desde CEO o empresario hasta el empleado de primera línea, puede ser knowmad.Y no es moda pasajera porque va a ser el tipo de profesional que más crezca y se desarrolle en el futuro cercano, básicamente porque es el que reúne todas las condiciones para trabajar con las exigencias que piden los nuevos tiempos, y que por lo tanto también será el que requieran las empresas”, dice Raquel Roca, su autora.

 

Si quieres saber cómo convertirte en uno de ellos, ser el timonel de tu vida, sacar partido a este salvoconducto hacia un futuro profesional prometedor, solo tienes que dar el primer paso: ponerte a leer.

 

 

Para el año 2020, proyectamos que el 45% de nosotros será nómada del conocimiento, convirtiendo este perfil profesional en el mayor segmento de la fuerza laboral. En este libro, Raquel Roca ofrece una mirada crítica a las transformaciones por las que nos conduce la Sociedad Nómada y ofrece vías y herramientas para la adaptación y liderazgo en este nuevo paradigma. Los knowmads destacan, y tú también deberías”.

 

John Moravec

creador del término Knowmad

¿El porqué del fracaso educativo?

Los españoles no están sobrecualificados. Según datos de 2011, en la población entre 24 y 65 años, un 32% tenía estudios superiores y de ellos un 22% contaba con títulos universitarios, un reparto muy parecido al de Francia (30%) y superior al de Alemania (28%). El ranking lo lideran Estados Unidos (42%) y Reino Unido (40%).

El gran desastre educativo español está en la secundaria, debido a nuestra elevada tasa de abandono escolar y a su efecto acumulativo a lo largo del tiempo. Mientras en Alemania, el 59% de la población entre 25 y 64 años tiene educación secundaria completa y en Italia el 41%, en España apenas es el 22%, lo que nos sitúa junto a países como México (19%) o Portugal (17%) y lejos de Brasil (32%).

Antes que mejorar el equilibrio entre educación universitaria y formación profesional, el Gobierno tiene que atacar los índices de fracaso escolar en la secundaria. En 2014, el 21,9% de los jóvenes entre 18 y 24 años (más de uno de cada cinco) había abandonado prematuramente el sistema educativo, el doble que el 11,1% de media de la Unión Europea