El encorsetamiento absurdo de la IA

Leyendo la biografía de -Leonardo Castellani, el ermitaño urbano-, del Padre Leonardo Pollicino he sentido cierto alivio al comprobar que mi desafección hacia la IA tiene su fundamento.

Esta época me recuerda en menor medida a la llegada de los primeros ipads a los colegios, la efervescencia que despertó, la fiebre, la obligatoriedad para todos los los alumnos en secundaria, me negué hace ahora casi 15 años a que mis alumnos de literatura leyeran -La Celestina- en esos dispositivos… Han pasado 15 años.

Hoy día, todos a merced de la IA, el que no obedece, está fuera pero ¿tampoco podemos cuestionarnos nada?

Castellani en su obra de -Kierkegaard a Santo Tomás- nos recuerda que : -La ciencia humana no se extiende más allá de los límites impuestos por nuestra sensoriedad- , en el fondo la IA no deja de ser creación nuestra.

Otro principio que vemos, es que el fin de algo reside fuera de él mismo, con lo que la teleología de la IA no se basta a sí misma. Sólo el alma es su excepción porque nos anuncia sus creador: -la percepción del alma se resuelve en una noción aparentemente imposible pero que se impone ineluctablemente como realidad de hecho: algo que se percibe a sí mismo y percibe la entidad y la diferencia de los dos términos no estando fuera ni encima de ellos, sino siendo ellos”.

Quien le parezca exagerado o complejo lo anterior, que acuda a la Encíclica -Magnifica Humanitas: –Una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad  y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización. (…) No es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza: Una obra concebida sin referencia a Dios, sustentada por una uniformidad que elimina la diversidad  y que, en lugar de la comunión, elige la homogeneización. (…) No es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza.

Me parece bien que uses la IA pero nunca dejes de escribir, leer y pensar por ti mismo, sino la IA seguirá esquilmando la esencia de nuestro ser.

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